Ya hay acuerdo para ayudar a Grecia. Los 27 líderes europeos que acudían hoy a Bruselas para celebrar una Cumbre en la que, entre otras cosas, se tenía previsto hablar de Haití, se han puesto de acuerdo y ayudarán al país a salir de la crisis.
Según algunas agencias de prensa, lo comunicaba el propio presidente del Parlamento Europeo, Durao Barroso, esta misma mañana al afirmar que ” hay acuerdo, la presidencia lo anunciará”, según afirmaba antes de un desayuno de trabajo en el que se han encontrado el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, José Manuel Durao Barroso, Jean-Claude Juncker, Jean Claude Trichet y José Luis Rodríguez Zapatero .
También lo ha confirmado el propio Van Rompuy, aunque al igual que Barroso ha dejado a los medios casi sin detalles a la espera de la rueda de prensa que se celebrará a las 15.45, cuando está previsto que se anuncie el plan europeo.
Por el momento, lo único que ha trascendido, según las agencias, es que los estados miembros pedirán a Grecia que tome medidas suplementarias a las que ya ha hecho públicas y que la Unión Europea sea capaz de mantener la estabilidad financiera.
El gobierno heleno que dirige el socialista Giorgios Papandreu ya ha puesto en marcha un estricto plan de Austeridad con el que pretende reducir el abultado déficit del país hasta los rangos que establece el Plan de Austeridad Europeo.
Las impopulares medidas tomadas por el ejecutivo de Papandreu le han valido una huelga general que ayer mismo paralizó los principales servicios públicos griegos. El gobierno, que lleva apenas unos meses al frente del país tiene el objetivo de reducir el déficit (cercano al 13% del PIB) hasta el 3%. Para ello ha anunciado recortes y congelación salarial a los funcionarios, la reducción de determinados subsidios, entre otras medidas. Además, los sindicatos griegos intuyen que el ejecutivo griego podría estar tramitando una reforma fiscal que podría aplicarse en breve.
Los problemas de Grecia comenzaron a finales del año pasado cuando las agencias de calificación crediticia ponían de manifiesto las dificultades de un país en el que el déficit y la deuda habían crecido de forma exponencial debido a la crisis financiera. Al país le llovieron rebajas de rating y el miedo a su insolvencia se extendió a otros países del arco mediterráneo, como España y Portugal.
Los temores de los inversores a las posibles convulsiones del área euro han perjudicado tanto a la renta variable como a la moneda única.
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