Ni España, ni el resto de 17 países con calificación crediticia Aaa (la más alta en la clasificación de Moody’s) corre peligro de perderla en estos momentos, según afirman los expertos de la Agencia en un informe.
Aun así consideran que la crisis fiscal podría extenderse durante varios años en todos los países debido al aumento de la deuda desde que comenzó la recesión. Consideran que todos se enfrentan a varios retos, entre ellos la incertidumbre sobre la sostenibilidad y el ritmo del crecimiento económico y una futura subida de tipos de interés que podría encarecer el coste de su deuda. De hecho, aseguran que los dos próximos ejercicios serán cruciales para comprobar la robustez de la recuperación.
En el último año, Moody’s sólo ha rebajado el rating a Irlanda. Hay que recordar que S&P recortó la calificación crediticia a España a mediados del pasado mes de enero. En ese momento, el país abandonaba la lista de los estados con mejor rating, lo que se tradujo en un encarecimiento de la financiación de la deuda.
Los Presupuestos Generales españoles prevén que la deuda española se sitúe en torno al 60% del PIB en 2010. Es decir, podría superar los 550.000 millones de euros. En 2008, la deuda española rozaba el 40% del PIB