
El mercado laboral estadounidense trajo una de cal y otra de arena en junio. La creación de empleo se deterioró, lo cual está en línea con lo previsto, por la caída en los puestos de trabajo del gobierno al elaborar el censo 2010. La tasa de paro disminuyó, aunque en junio se contrató menos personal privado respecto a lo estimado y la fuerza laboral se contrajo (y de ahí la tasa de paro inferior).
Las nóminas no agrícolas cayeron un total de 125.000 puestos de trabajo. Un mes atrás, se habían creado 433.000 posiciones, principalmente por parte del gobierno para la elaboración del censo nacional. Es la primera vez que cae el empleo en Estados Unidos. Miles de empleados temporales contratados por el Gobierno dejan de trabajar, y el sector privado frena la contratación. Durante junio sólo se crearon 83.000 puestos de trabajo, contra los 112.000 esperados. Además, el empleo privado es una mejor medida de la salud del mercado laboral.
La tasa de desempleo cayó inesperadamente hasta el 9,5% desde el 9,7% anterior, mientras que se pronosticaba una subida hasta el 9,8%. El motivo no es una mejora del mercado laboral: fue resultado de que menos personas están buscando trabajo, lo que se traduce en una caída en la fuerza laboral. Se calcula que esta reducción fue de 652.000 individuos. Mientras que el desempleo descendió en 350.000 hasta 14.600.000, el empleo también se contrajo en 301.000 hasta 139.100.000.
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