
Los pedidos de bienes duraderos cayeron en Estados Unidos un 1,3% en agosto. El mercado esperaba una caída del 1,0% después de que el mes previo la cifra aumentase un 0,7% (revisado al alza desde 0,4%). Sin embargo, el dato ex-transporte sorprendió e impulsó a los mercados ya que avanzó un 2%, muy por encima del hito del mes anterior y de las estimaciones de los analistas.
En otro orden de cosas, las ventas de casas nuevas resultaron ligeramente inferiores al consenso. Se vendieron un total 288.000 viviendas, contra las 290.000 previstas. El dato previo fue revisado al alza hasta 288.000 unidades desde 276.000. Los datos no borran los temores sobre una nueva crisis en el mercado inmobiliario, y echan más leña al fuego tras las malas cifras de ventas de viviendas de segunda mano. Resulta claro que las buenas condiciones del mercado laboral en EE.UU., lejos de ser óptimas, hacen que los consumidores no se animen a endeudarse para adquirir una casa, ya sea nueva o de segunda mano.
Wall Street ha reaccionado positivamente a la noticia y sube tras el excelente dato de los bienes durables ex transporte y a pesar del flojo dato proviniente del sector inmobiliario.
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