Esperamos que la publicación de los datos de PIB el viernes muestre que la economía estadoundiense creció solamente un 1,2% trimestral (ajustado estacionalmente) en el segundo trimestre; la mitad del 2,4% originalmente anunciado. El déficit comercial sería el principal culpable de esta gran revisión a la baja del PIB.
Faltaba mucha información cuando la Oficina de Análisis Económico hizo su primera estimación sobre el PIB del segundo trimestre, hace más o menos un mes. La estimación original era de un crecimiento del 2,4% trimestral anualizado, y se basaba en unas cuantas presunciones, entre ellas un déficit comercial básicamente estable en junio comparado con los datos de abril y mayo. Sin embargo, junio nos ha deparado algunas sorpresas, ya que el déficit comercial se disparó debido al repunte de las importaciones y la caída de las exportaciones. El sector de la construcción también creció menos de lo estimado inicialmente, y los cambios de inventarios no han sido tan grandes como se preveía. Los tres factores pesarán sobre la segunda estimación, y de ahí nuestra previsión de un 1,2% para el crecimiento trimestral anualizado.
Llevamos ya casi dos tercios del tercer trimestre y los datos, por desgracia, están tomando la forma que preveíamos: el consumidor aún sobrevive a duras penas bajo un gran lastre de deuda que limita su contribución a la economía; el mercado inmobiliario apenas respira una vez se eliminaron las ventajas fiscales para el contribuyente; el ciclo de inventarios está de todo menos terminado tal y como los espeluznantes pedidos de bienes duraderos evidenciaron ayer; el estado y los gobiernos locales son la Grecia de Estados Unidos; y el estímulo federal está de desvaneciéndose. Sinceramente, no entendemos por qué el consenso habla de un crecimiento económico del 2,5% y del 2,6% en el tercer y cuarto trimestre, respectivamente.
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