Si bien nuestros recientes comentarios sobre la situación macroeconómica en el mundo desarrollado se ha ilustrado con la analogía de un avión que vuela con un solo motor, las economías de Asia tienen la suerte de seguir volando con todos sus motores, pero con muchas esperanzas depositadas en las manos de los pilotos, los poderes fácticos de China, para establecer la suavidad del próximo aterrizaje. No cabe duda de que la economía china está a punto de aterrizar; el crecimiento de la exportación lleva en caída constante desde mediados de 2010, tras un saludable rebote tras la crisis de 2008, al desvanecerse la demanda global. El crecimiento de la importación está muerto, puesto que el sector manufacturero se está ralentizando y tanto la producción industrial como el PMI están repitiendo el mismo esquema. El pregonado cambio al consumo interno, en lugar de depender de los mercados de la exportación no ha logrado materializarse, al no darse grandes pasos para cambiar una mentalidad demasiado arraigada. Pero aún seguimos hablando de un crecimiento por encima del 9 por ciento, aunque la mayor parte de ello se logró en el primer semestre de 2012. De aquí en adelante, las perspectivas parecen bastante lúgubres y nuestro análisis sugiere que podríamos afrontar un crecimiento de tan solo el 5-6 por ciento en 2012, muy por debajo de las perspectivas de mercado medias de en torno al 8,5 por ciento.
¿Si no hay cambios a la vista en las funestas perspectivas globales, qué van a hacer las autoridades para mitigar el tan temido aterrizaje forzoso? El Banco Popular de China ha comenzado recientemente un cambio en la política monetaria con los primeros pasos de relajación en tres años, anunciados a finales de noviembre, el anuncio de una reducción de 50 puntos básicos de los requisitos de ratio de reserva, y esperándose más a corto plazo (no conviene olvidar que se espera que la reducción de 50 bp provoque una liquidez total de cerca de 400.000 millones de yuanes (63.000 millones de USD). El tiempo se está agotando para que veamos más bajadas (aunque en otras ocasiones, el PBOC ha anunciado movimientos durante los días festivos en Occidente), con lo que todo apunta a que veremos más bajadas. Al menos nosotros prevemos dos, durante el T1 de 2012, con la primera de ellas antes de las festividades del Año Nuevo Lunar a finales de enero. ¿Y qué pasa con las burbujas? Las burbujas inmobiliarias han dado mucho de qué hablar en los mercados en el primer semestre de 2011 y los gobiernos han sido consistentes a la hora de aplicar medidas para enfriar el sector (por ejemplo: subir los tipos de los préstamos, las limitaciones de las compras y la prohibición de compra de terceras viviendas). Si bien se han visto grandes signos de enfriamiento, los últimos datos de noviembre indican que aún quedan puntos calientes que registran aumentos de precio anualizado del 6 por ciento, con lo que este problema no está completamente unificado y resuelto.
Otro problema para China es el Yuan. Pese a las constantes presiones de EE.UU. (y últimamente más del Banco Central Europeo), la recuperación del USD y el cambio en los flujos de inversión han provocado un cierto debilitamiento de en torno al 0,6 por ciento frente al USD desde su pico de mediados de noviembre. Durante aquel mes vimos una caída de cerca del 10 por ciento de la Inversión Directa del Exterior, la primera caída en 28 meses, y probablemente provocada por lúgubres y complicadas perspectivas globales. Al mismo tiempo, la Inversión Directa en el Extranjero en sectores no financieros originada en China subió por encima de los 50.000 millones de dólares en los 11 primeros meses del año, una subida del 5,2 por ciento, agravando así el impacto negativo sobre la divisa de dichos flujos de cartera. A la vista de dichos flujos, costaría mucho esfuerzo seguir por la senda de la denominada “revalorización lenta y gradual del yuan” que defendía/demandaba el mundo occidental (que nos lleva al punto 8 de nuestras Predicciones Más Sorprendentes, de una subida del USDCNY del 10 por ciento, hasta el 7,000.
¿Y qué supone esto para el resto de Asia?
Todos sabemos hasta qué punto depende en Australia el sector de los recursos de las exportaciones a China. De hecho, la voracidad de recursos naturales de China ha provocado uno de los mayores booms del sector minero del país en décadas. Por desgracia, si quitamos la contribución del sector minero a la economía, no parece quedar mucho más. El sector manufacturero ha sufrido mucho durante la segunda mitad de 2011 (el PMI manufacturero se ha resentido por debajo del nivel de 50 desde julio) y el sector servicios depende del reciclaje de dólares del sector minero. Una ralentización notable de China sin duda sería un problema para este mago de un solo truco. Singapur ha hecho mucho énfasis en las exportaciones del sector de la electrónica en su historia de
fuerte crecimiento, pero con la naturaleza de montaña rusa de este sector desde finales de 2008, le
está costando mucho retomar el ritmo, especialmente por apoyarse en un débil crecimiento global.
Se ha producido cierta diversificación en el sector farmacéutico, pero la tendencia general para las exportaciones de productos domésticos sin incluir el petróleo sigue siendo débil. Con la economía global sumida en una ralentización dramática, no se esperan cambios en este sentido a corto plazo. De hecho, el Primer Ministro de Singapur ha sido realista al advertir de que un crecimiento entre el 1 y el 3 por ciento (comparado con el 5 por ciento de media en los últimos cuatro años) podría convertirse en la norma durante los próximos años. Por lo que se refiere a Hong Kong, la pregunta sigue siendo si China tira de Hong Kong o es al contrario. En noviembre, Mads Koefoed apuntaba en su informe que las dos economías coinciden y por tanto ambas dependen de la otra. Nuestras expectativas de un crecimiento más lento en China, junto con los rumores externos independientes que apuntan a un crecimiento de Hong Kong que tiende a cero, sugieren que las perspectivas para Hong Kong no son muy buenas.
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Introducción: 2012 va a ser un año de grandes cambios
Mercado: ¿Tormenta perfecta a la vista?
Perspectivas Macroeconómicas: Navegando por las aguas revueltas de la tormenta perfecta
Renta variable: Aceptar que el futuro es incierto y asimilarlo
Tipos de interés en 2012
Divisas: La vida sigue prácticamente igual
Perspectivas Asia:Abróchense los cinturones, estamos a punto de despegar
Materias primas: Los mercados se preparan para las dificultades
Opciones de divisas: Más margen de subida para la volatilidad
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