Otro día para olvidar en Europa. Las principales plazas del Viejo Continente cierran con caídas generalizadas, penalizadas por las noticias sobre la solvencia de algunos países de la eurozona.
A pesar de que el Ibex llegó casi a borrar sus pérdidas a media sesión, las declaraciones de un miembro del FMI afirmando que la crisis por la deuda griega podría propagarse al resto de Europa dificultó el rebote. Además, Moody's ha puesto en revisión la calificación crediticia de la deuda a largo plazo de Portugal pese a los mensajes de tranquilidad lanzados por Merkel.
La apertura bajista en Wall Street tampoco ha ayudado, a pesar del dato ADP de empleo del sector privado moderadamente tranquilizador y de un ISM de servicios ligeramente por debajo de lo previsto.
De nuevo, el Ibex ha destacado negativamente en Europa con una caída del 2,27%, hasta 9.635 puntos. Además, el diferencial de la deuda española con respecto al bund sube a 137 punt, y roza los 200 a dos años
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