Las principales plazas europeas cierran con escasos retrocesos. El Ibex una vez más se comporta moderadamente mejor sus compañeros y termina como empezó: en 11.461 puntos.
La cautela se ha extendido: así lo exigían la debilidad de los primeros resultados influyentes del trimestre, los de Alcoa, y la prudencia a la espera de nuevas referencias empresariales que pueden influir notoriamente en la confianza de los inversores. Los datos macroeconómicos no han afectado demasiado, a pesar de que la balanza comercial estadounidense fuera peor de lo esperado. No obstante, en Europa los resultados de LVMH sí han tenido una buena repercusión y han infundido optimismo.
La Fed ha insistido en que los reguladores deberían estudiar la realización de "pruebas de tensión" públicas y rutinarias para medir de qué manera los bancos pueden capear una crisis. La institución presidida por Ben Bernanke continúa así firme en lo que la regulación financiera se refiere, lo que ha hecho perder un poco de fuelle al sector financiero.
Así las cosas, el Ibex cierra totalmente plano a la espera de nuevas señales macroeconómicas pero, sobre todo, de referencias empresariales como los inminentes resultados de Intel.
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