EE.UU.: La sopa de letras de estímulo se apaga lentamente
Ahora que la primera mitad de 2010 está a punto de terminar, soplan nuevos vientos en contra para la economía estadounidense. A pesar del hecho de que la economía haya crecido, tal y como se preveía, un 3% anualizado en los primeros seis meses del año, nos mantenemos fieles a nuestra teoría de que apunta a un suave crecimiento en el segundo semestre de 2010. Los vientos de cola se van a desvanecer y los vientos en contra van a soplar con más fuerza.
Un factor importante a la hora de explicar el sólido incremento de las cifras del PIB desde el T3 de 2009, que equivale al 3,6% sobre una base anual en el T1 de 2010, consiste en los cambios experimentados por los inventarios. Si hacemos caso omiso a los inventarios y sólo nos centramos en el incremento de las ventas finales durante el mismo periodo de tiempo, nos situamos en el 1,9%, muy a pesar del apoyo estatal. Tras una reducción de los inventarios provocada por un pánico desatado entre los productores que fue más allá de la debilidad de la demanda, los inventarios se han recuperado, si bien este ciclo está a punto de concluir y sólo prevemos un tenue impacto en el crecimiento del T3.
Los inventarios no son la única causa del último rebote de la economía ya que el gasto de consumo también ha experimentado un cierto repunte. No obstante, los programas de emergencia han desempeñado un papel importante en la reactivación del gasto, guiados por el gravoso paquete económico federal de estímulo (ARRA), de unos 800.000 millones de dólares, aprobado a principios de 2009. El estímulo está disminuyendo y probablemente se agote en el segundo semestre del año. Es más, es posible que veamos cómo contribuye de forma negativa al crecimiento a finales de 2010.
La inversión va a ser moderada debido a unos datos bajos, aunque en progresión, de la utilización de la capacidad y de la situación del sector residencial, que cuenta con un amplio excedente de viviendas por vender. Debería permitirse que el mercado siga su rumbo y liquide las malas inversiones, pero hasta ahora no ha sido así. Además, el mercado se ha apoyado en un par de créditos fiscales gravosos que no sólo son ineficaces sino también claramente perjudiciales para una recuperación sostenible. A medida que nos adentremos en el tercer trimestre, se prevé que tanto las ventas como los precios bajen ya que la demanda va a DESERTAR sin el crédito fiscal. Entretanto, la rama comercial del sector residencial sigue sumida en una gran depresión, a expensas de unos precios una vez más en declive tras la leve recuperación experimentada en los meses de invierno. En esta ocasión, a diferencia de cuanto ocurre a menudo, las inversiones en vivienda, que van a mantenerse en unas cifras pobres en el tercer trimestre, no van a ser un indicador principal.

Japón: Rebote para perder impulso
Puede que Japón no haya recibido la misma atención que Estados Unidos, pero el rebote que ha experimentado se ha caracterizado por una idéntica solidez, con un crecimiento interanual del 4,2% en el T1 de 2010. Prevemos que el crecimiento se mantenga, si bien puede que el ritmo se ralentice. Las exportaciones netas han repuntado con claridad desde que tocasen fondo a principios de 2009, una aportación que disminuirá en el tercer trimestre cuando la solidez del JPY pase factura a los fabricantes japoneses. Un euro denostado puede proveer de vientos de cola a la Eurozona, si bien el crecimiento de Japón, fundamentado en la exportación, puede verse perjudicado por la debilidad de la divisa.
El estímulo también ha sido un pilar principal del incremento de la actividad económica, si bien también se espera que se ralentice en el segundo semestre del año. Se prevé un debilitamiento del crecimiento del consumo tal y como apunta el sentimiento del consumidor, y la ralentización sólo mejorará en caso de que se produzcan las subidas de tipos que tanto se rumorean.


Eurozona: El euro marca un gol en propia puerta y estimula las exportaciones
En lo que va de año, las preocupaciones que rondan la deuda soberana han empañado cualquier otra cuestión en Europa, pero no debería pasarse por alto que la recuperación habría sido frágil incluso de no haberse producido la actual crisis. No cabe duda de que el exceso de deuda es el problema fundamental al que se enfrentan muchos países de la eurozona, si bien son otras las cuestiones inminentes que restringen la actividad económica.
Al igual que en Estados Unidos, el consumo en Europa continúa sobre-apalancado como resultado del consumo de bienes inducido por la burbuja inmobiliaria, en el que podría respaldarse de no producirse un rápido incremento del valor residual de la vivienda. Todo ello seguirá siendo un lastre para el gasto privado en el tercer trimestre y la situación del mercado laboral con un exceso de oferta no ayuda a que mejoren las cosas. Y para aquellas empresas y consumidores con voluntad de acceder a un préstamo, resulta complicado conseguir un crédito, tal y como han puesto de manifiesto las alarmantes tendencias de varias de las medidas de oferta de dinero; de hecho, la media más amplia, la M3, se sitúa bajo cero sobre una base interanual. Lo que antes suponía otro obstáculo se ha convertido rápidamente en un viento de cola muy necesitado. Ni que decir tiene que nos referimos al declive sustancial del EUR en lo que va de año, que comienza a contagiarse a la producción industrial y a las exportaciones. Los PMI de la región indican más solidez para el próximo trimestre, y es posible que la Eurozona también se lo juegue todo a esta carta; tampoco tiene muchas más opciones. No obstante, debido al efecto de base, el crecimiento anual del PIB debería ser un tanto mejor a medida que nos adentremos en el segundo semestre del año, aún cuando las medidas de austeridad van a poner futuras trabas a la recuperación, e incluso causar otro brote de recesión en algunos países.
La recuperación en Reino Unido también tendrá que lidiar con baches, si bien su economía se caracteriza por una mayor flexibilidad gracias a que cuenta con su propia divisa. No obstante, el recorte del gasto también va a ser necesario con vistas a equilibrar las cuentas. A diferencia de Estados Unidos, la eurozona y Japón, Reino Unido muestra una cierta resistencia hacia la inflación elevada si bien se debe en parte a efectos temporales.


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