Los temores a Grecia y el revés que supuso el dato de paro semanal en Estados Unidos han afectado a un Ibex que, a pesar de todo, logró moderar sus caídas y cierra con un retroceso del 1,03%.
El mismo sentimiento se ha dejado notar en el resto de Europa. Las principales plazas del Viejo Continente cierran con caídas generalizadas el día en el que el BCE ha dejado invariable el precio del dinero al 1%, lo que confirma que las tensiones inflacionistas se mantienen ancladas. Así, al entidad presidida por Jean Claude Trichet espera que los bajos tipos de interés puedan contribuir a reactivar la economía.
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