Cierres para todos los gustos en el Viejo Continente que empañan un buen mes de julio en las bolsas. Los índices habían acumulado importantes avances a lo largo de este mes al generalizarse un sentimiento más optimista aunque prudente de los inversores: los buenos resultados empresariales del segundo trimestre, la buena lectura de los stress test para la banca europea y, sobretodo, el alejamiento de los temores a una nueva recesión económica, se dejaban notar en el ánimo. Al final, el Ibex sube un 13,35% en el mes, que podría haber sido más de no caer un 1,5% hoy, hasta los 10.499 puntos.
En el apartado macro, el PIB del segundo trimestre del año en EE.UU. quedó ligeramente por debajo de lo esperado, pero el dato fue compensado por el índice de gestores de compra de Chicago o la confianza de la Universidad de Michigan.
Merck y Chevron batieron previsiones en la retahíla de resultados corporativos. A nivel nacional, BME batió previsiones pero resultó castigada por la incertidumbre por el cambio de regulación y por el incremento de la competencia. Mientras, Gamesa era el mayor lastre del selectivo por la debilidad de sus resultados y la rebaja de las previsiones para 2010 y 2011.
Paralelamente, Bullard de la Fed ha sugerido que la economía estadounidense podría caer en una trampa de deflación al estilo de la “década perdida” de Japón, debida al largo periodo de bajos tipos de interés en los Estados Unidos. Bullard reiteró también que el comité federal de mercado abierto es unánime en lo que respecta a mayores estímulos si la recuperación de atranca.
Tras alcanzar niveles psicológicamente muy positivos en julio, las próximas semanas deberían servir para consolidar niveles también clave en las bolsas, siempre que se mantenga el sentimiento de estas últimas semanas en los mercados.
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