Tras una semana de cotización lateral en el petróleo y unas subidas semanales más bajas, vemos signos de que el mercado podría estar preparándose para una corrección. No obstante, si el primer trimestre de este año es indicativo de alguna manera de la dirección general del mercado, antes de nada tenemos que ver una bajada en los mercados de valores.
En la reciente conferencia sobre energía de la EIA celebrada en abril, se reconoció en general que hay muchos otros factores que han venido contribuyendo a los movimientos del precio de la energía. Entre otros, se notó especialmente una correlación inversa específica hacia los cambios en el dólar. Es duro comprobar hasta qué punto es específicamente profundo, ya que la relación entre el dólar, los mercados de renta variable y la energía ha sido un elemento clave que el mercado lleva tiempo siguiendo.
De hecho, una de nuestras principales preocupaciones, justo después de la confusión financiera de 2008, fue la dependencia entre correlaciones en el mercado, como únicos factores de los precios del mercado. Una vez más, esta semana el índice VIX (un índice de volatilidad) indica que la volatilidad está alcanzando los valores más bajos desde hace muchos años. La realidad que subyace es que las correlaciones típicas aumentan drásticamente durante los periodos de confusión, pero aún permanecen relativamente altas, a pesar de las bajadas récord de la volatilidad.
Si bien se podría pensar que hay razones para preocuparse, también debemos recordar que en general existe la percepción de que la economía va bien, los mercados de renta variable repuntan y, por tanto, esto implica que aumenta la demanda de petróleo. No obstante, las correlaciones fuertes también son de sentido común.
No obstante, el enfoque del sentido común, nos llevaría también a incluir los factores de la oferta y la demanda en la determinación de los precios. El aumento de la demanda en el sector energético depende mucho de la tasa a la que se materialice la recuperación económica global. Los mercados de valores van cada vez a mejor, aunque en base al crecimiento futuro que se percibe y que aún está por ver, y de ahí viene nuestra preocupación por la sostenibilidad del repunte del petróleo, en base únicamente a la correlación del precio con los mercados de renta variable.
Otra causa de preocupación acerca de las correlaciones de precios tiene su origen en los mercados a futuro de fletes, que pueden utilizarse como indicación aproximada de la actividad de negociación del petróleo físico. Al formular algunas suposiciones básicas en torno a la bajada repentina de los precios de fletes de materias primas perecederas, surgen ciertos motivos de preocupación. Una de los principales indicadores observados para el flete es la ruta entre el Golfo de Arabia y Japón. Si bien últimamente hemos visto algunos signos de recuperación, también hemos constatado divergencias en la demanda de negociación física, medida en la demanda de flete y en el precio del petróleo en general.
Los altos niveles de inventario de petróleo vienen a confirmar el periodo de calma en la demanda de flete. Creemos que el nivel de negociación física, medido en una demanda de flete incrementada, debería haber sido el principal conductor de los precios del petróleo en los últimos 3 meses, pero la relación de precios más fuerte sigue situándose en el mercado de renta variable.
Sobre esta base, creemos que algo tendrá que dar sentido a todo ello, puesto que no parece que la suma de los elementos que contribuyen a la negociación lo haga.
Si nos aproximamos a la cuestión del petróleo desde un punto de vista técnico, existen razones para mantener la calma, si bien consideramos que los niveles actuales son buenos para obtener ganancias en posiciones largas de mercado. Si bien algún elemento de la ecuación del mercado de petróleo general tiene que sucumbir, persisten los motivos para el optimismo de las subidas sistemáticas en el mercado que en su caso podrían convertirse en una oportunidad.
Las últimas dos semanas la cotización del petróleo ha sido lateral, con un nuevo y pequeño impulso al alza. Las subidas más bajas que muestra una gráfica diaria de petróleo sitúan el mercado bajo presión. La media móvil de 50 días debería proporcionar cierto soporte a corto plazo en torno a 80,70 dólares. Una ruptura de 80 dólares va a suponer un fracaso psicológico de los precios del petróleo y va a allanar el terreno para un tanteo de 75 dólares, en lo que probablemente será un mercado rápido.
El nivel de 75 dólares va a ser una auténtica prueba de fortaleza, puesto que va a suponer un ataque a la larga y sistemática tendencia alcista en la que el mercado ha venido cotizando. No obstante, respecto de las subidas, puede que resulte más constructivo darse un respiro y obtener ciertas ganancias si tenemos en cuenta las tendencias de precio positivas.
No obstante, volviendo al punto de partida inicial, el petróleo ha mantenido una alta correlación de precio con el mercado de valores, sin que en el momento actual veamos signos de ralentización. Por lo tanto, si bien la demanda física y la situación de la oferta de petróleo da muestras de prepararse para una corrección del mercado, tenemos que seguir pendientes del riesgo de que el mercado continúe siguiendo la pista de la renta variable.
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