Los datos de empleo no agrario conocidos hoy en Estados Unidos han causado un gran shock ya que era unánime la previsión de que los ajustes de calendario iban a derivar en una gran cifra. Los ajustes por calendario han sido, de hecho, muy convincentes, pero la debilidad de los datos se corresponde muy bien con el sub índice de empleo del ISM No manufacturero, que mostraba un espantoso dato de 41,6 puntos en noviembre (lo que sugiere una fuerte contracción a pesar de que los datos de nóminas no agrarias han quedado prácticamente planos por primera vez en mucho tiempo). Más esperanzador fue el dato de peticiones iniciales de desempleo, a pesar de que necesita caer en otros 80.000 o más cada semana (hasta 350.000) para que nosotros esperemos una mejora de la cifra de nóminas no agrarias o tasa de desempleo.
La reacción al terrible dato ha sido, como mínimo, extraña. Tiene todo el sentido que el dólar haya recibido un gran golpe, igual que la rentabilidad de los bonos estadounidenses, que está subiendo con fuerza. El yen japonés se ha movido con rapidez al alza frente al dólar, pero ha sido incapaz de ganar terreno en frente al euro, a pesar de una incial caída del cruce EURJPY. Esto es algo extraño, ya que nosotros hubiéramos esperado que el yen liderara cualquier rebote en el mercado de bonos. La única explicación posible es que el mercado de renta variable está sopensando este dato con muchísimo aplomo y los inversores son más propicios a comprar activos con más exposición al riesgo, como son el AUD y el NZD. Atentos a un posible cambio en el apetito por el riesgo de los inversores en la jornada de hoy, ya que si esto ocurre podríamos ver cambios en todos los cruces con el yen.
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