Los inversores en acciones y CFDs exitosos saben que proteger su dinero es casi tan importante que obtenerlo con una negociación, ya que es necesario para ganar más. Por lo tanto, hacen cuanto sea conveniente para cuidarlo. La cobertura es una técnica de negociación que le permite hacer esto cuando se produzcan pérdidas repentinas o imprevistas.
Asimismo, es algo que le aporta una mayor flexibilidad y le permite mantenerse en operaciones de las que en otros supuestos se habría visto obligado a salir tras notables caídas. Quizá el mayor beneficio sea que no tiene que proteger cada una de las negociaciones, ya que tiene la posibilidad de aplicarla a casi cualquier transacción en cualquier momento.
Los CFDs de acciones pueden utilizarse como parte de una estrategia de cobertura para ayudar a proteger las posiciones existentes así como su cartera íntegra. Ya que se trata de un producto marginal, puede utilizar la característica de apalancamiento para salvaguardar el valor total de la posición de un activo sin tener que asumir para ello un pago up-front muy alto.
Cubriéndose de una única acción
Hablamos de una conocida estrategia de cobertura que combina la negociación en acciones y en CFDs y que consiste en la cobertura de la posición de un único título en épocas de turbulencias en el mercado.
Imaginemos un caso hipotético para ilustrarlo: en la actualidad, usted es titular de 10.000 acciones de ABC Bank. Estamos en noviembre de 2007 y prevé que se enfrente a determinados problemas a corto plazo debido a la restricción crediticia derivada de las dificultades por las que atraviesa el mercado interior estadounidense. Sin embargo, usted cree que la debilidad es a corto plazo y que a largo plazo se trata de una inversión sólida.
En un primer momento, compró esas acciones en 5,82 dólares cada una en noviembre de 2005 por un total de 58.200. En la actualidad, esos mismos títulos cotizan entre 7,20 y 7,40 dólares pero, ante la amenaza de la crisis, estima que se producirá una pérdida significativa a corto plazo, que quizá la sitúe en niveles tan bajos como aquellos en los que fluctuaba cuando ingresó.
A pesar de esto, sus perspectivas apuntan a que encontrará soporte, cambiará de tendencia y reanudará la senda alcista. Pero como no sabe con certeza si el mercado fluctuará al alza o a la baja, decide cubrirse en lugar de venderla. Para esto, decide deshacerse de un número equivalente de CFD al precio de mercado actual, para compensar su operación en acciones y crear una cobertura.
En este supuesto, estaría entregando 10.000 CFD de ABC Bank a 7,40 dólares. Gracias a que este instrumento le permite el apalancamiento, únicamente tendrá que aportar el 10% del valor total, siendo el coste de 7.400 dólares. Es decir, el resultado de la siguiente operación: 10.000 acciones x 7,40 dólares (por acción) x 10%.
A partir de aquí, pueden darse tres situaciones: el precio de la acción puede subir, bajar, o bien mantenerse donde está. Si se da el primer caso, se traducirá en una ganancia en su negociación en acciones que se compensará con una pérdida en la de CFD.
Por ejemplo: si el valor se incrementa desde 7,40 hasta 8,40 dólares, obtendrá una ganancia de 10.000 de su operación con ABC Bank, pero perderá también 10.000 de la otra. En este punto, si en su opinión la cotización de la acción va a seguir creciendo, puede retirar la cobertura recomprando los CFDs.
Si se da el caso contrario, es decir, si el precio del título baja, obtendrá un beneficio en su negociación en CFDs que se compensará con una pérdida en las otras. Por ejemplo, si cae desde 7,40 hasta 6,40 dólares, obtendrá una ganancia de 10.000 con la cobertura, pero perderá lo mismo con los títulos de la firma.
En este punto, si cree que la cotización de la empresa está a punto de cambiar de sentido y de reanudar su anterior tendencia, puede deshacer la estrategia recomprando estos instrumentos otra vez.
Si el precio de la acción se mantiene constante, no obtendrá ni ganancias ni pérdidas en ninguna de las dos. Un ejemplo práctico podría ser el de una acción cuyo valor constante es de 7,40 libras. Entonces, en este supuesto, los títulos no le darán beneficio y las pérdidas con los CFDs tampoco existirán.
Ante esta situación, si usted ve que la cotización está a punto de cambiar de sentido y de reanudar su anterior tendencia, puede retirar la cobertura comprando de nuevo los CFDs que vendió. Con independencia de la fluctuación de la compañía, el resultado de esta estrategia será el haber obtenido beneficios a partir del punto en el que la establezca.
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