Gran parte de los inversiores suelen encontrar en el dólar no sólo un lugar de refugio, sino que además constituye una referencia casi obligada para realizar sus cálculos a la hora de encontrar un parámetro de poder adquisitivo de largo plazo que le sirva de moneda base. Más allá de esto, lo más importante es saber cómo construir, seguir y revisar una cartera de inversiones. Siempre existe una parte de la cartera que se denomina táctica y que pretende sacar provecho de movimientos a corto plazo con la flexibilidad que le pueda permitir la coyuntura, pero para el largo plazo lo más importante es estar posicionado estructuralmente conforme a al perfil de riesgo/rendimiento de cada uno.
En la estrategia de largo plazo de quien diversifica sus posiciones entre distintas clases de activos, no puede faltar el análisis de la moneda en la que se invierte. Para esto, existen otros dólares, no sólo el estadounidense, y otras divisas duras, sobre todo las de países desarrollados que poseen mejores perspectivas macroeconómicas.
Preparar una cartera se hace en base a detectar las necesidades específicas de cada persona, pero nunca tiene que descuidar los principios de diversificación. Hay que tomar en cuenta dentro de cada clase de activos hasta dónde se puede llegar en la clasificación de las inversiones para mejorar la relación riesgo/retorno. En otras palabras, en qué regiones o clase de países se podrá colocar el dinero, en qué moneda, con qué calificación.
A mayor aversión al riesgo, mayor será la cantidad de renta fija que uno debería incorporar, por lo que la política de inversiones deberá hacer mucho foco en qué moneda invertir. Se debe a que muchas veces los cupones que pueda pagar un título en una divisa exótica se evaporan con la depreciación de la que uno se encuentra invertido si se mide el rendimiento en una moneda dura. Resulta imprescindible determinar la evolución futura de los tipos de cambio ya que el dólar irá dejando a futuro de ser la predominante como hoy en el mundo de las inversiones, lo que aumenta la obligación de encontrar cuáles serán las ganadoras a medio plazo.
Diversificar con monedas de países desarrollados
Es posible beneficiarse a medio plazo operando con CFDs, invirtiendo en algunas monedas de países desarrollados atadas a las materias primas como por ejemplo el dólar australiano, al dólar canadiense y la corona noruega. Éstas son claramente tres alternativas para diversificar la cartera en divisas, pero lo que las une es que se encuentran atadas en forma indirecta a las materias primas. La de Australia está vinculada a los metales preciosos y no preciosos (industriales), en el que existen buenas perspectivas por ellos. La noruega más bien al petróleo, y la canadiense a una mezcla de los dos. Todas han sido divisas de países que mostraron un buen rendimiento durante el año pasado y su actividad económica ha sufrido menos que el promedio del G-10 durante la última crisis financiera (Australia ni siquiera entró en recesión).
La mejora en sus economías permitió que se aprecien en relación al dólar, donde la recuperación de los EE.UU se ha puesto varias veces en tela de juicio. El dólar canadiense registró el segundo mejor desempeño de las 16 monedas más populares en febrero, continuando en marzo. Y ahora va a por más.
La fortaleza del dólar australiano no llevó a que los términos de intercambio empeoraran. Su país cuenta con una de las economías más prometedoras en cuanto a sus indicadores macro, mientras que sus cuentas fiscales se mantienen saludables. Los riesgos de inflación por ahora están siendo controlados por medio de la utilización de una de las herramientas más usadas por los bancos centrales: la tasa de referencia. La demanda por su divisa parece ser robusta, por lo que no se esperaría -al menos en el corto plazo- una revalorización.
Por último, en caso Noruega. Después de la crisis financiera, su economía tiene dos puntos fuertes: la fortaleza externa y fiscal. La cuenta corriente arrojó un superávit un 14,9% del PIB y seguiría en ascenso este año y el próximo. Por otro lado, el superávit fiscal fue del 10% del PIB y se reduciría apenas a un envidiable 7% del PIB para los próximos dos años.
En cuanto a las perspectivas de actividad para 2010, podría crecer 1,8% para luego acelerar su tasa a un 2,5% para 2011. A pesar de una mayor actividad, la inflación se mantendría estable, disminuyendo al 1,7% cada año.
Sugerencia:
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* Para operar con el cruce de divisas dólar australiano – dólar estadounidense en la plataforma SaxoTrader, usar el ticker (AUSUSD)
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