A menudo, los inversores sienten que las estrellas se han alineado a favor de una negociación concreta. Si bien pueden ser incapaces de explicar con precisión qué razón los lleva a creer que una acción o un índice fluctuarán al alza o a la baja, sencillamente saben que el movimiento en cuestión se va a producir y desean, claro está, aprovecharlo.
Las operaciones especulativas suelen ser a corto plazo y, en general, se utilizan en los acontecimientos tales como la publicación de ganancias corporativas y las decisiones sobre tipos de interés de los bancos centrales. Los inversores desean entrar rápidamente en la negociación, disfrutar de las ganancias que confían que se generarán por un rápido movimiento mientras los precios se ajustan a las noticias, y a continuación salir.
Con frecuencia, la herramienta que eligen los especuladores son los CFDs, ya que una de sus ventajas más importantes es el apalancamiento. Y esto le permite incrementar su exposición mientras minimiza el dinero que se pone en la operación. De esta manera, puede incrementar sus ganancias. Pero, también, sus pérdidas. Por eso, es recomendable usar técnicas de gestión adecuadas tales como “trailing” stops al posicionar sus negociaciones.
Negociación especulativa
Este tipo de operaciones surge con frecuencia, y muchas tienen una cosa en común: se fundamentan en nuevas publicaciones. Con independencia de que procedan del gobierno y consistan en previsiones sobre el empleo en el país en cuestión, o de una compañía que hace público su balance trimestral, por ejemplo, tienen capacidad para provocar cambios drásticos en el mercado. Un primer tipo son las noticias de última hora, que son hechos no previstos y que toman a los inversores desprevenidos, por lo que es el tipo de anuncio más complicado para sacarle partido. Algunas noticias de este tipo, como el anuncio de fusiones, benefician a los precios de las acciones y de los CFDs, mientras que otras, como la presentación de cargos por fraude en contra de un director general, por ejemplo, provocan un impacto negativo.
Otra opción de noticia vienen a ser los informes de una compañía, que son actuaciones programadas para proporcionar datos sobre el actual rendimiento de la empresa y sus previsiones para el futuro. En este caso, y como estos anuncios se programan con bastante antelación, se puede sacar partido. Cuando se analizan estos informes, el mercado suele ir por delante, con una antelación de al menos seis meses, cuando valora acciones y CFDs. En consecuencia, las perspectivas futuras que la firma establece deben tenerse también en consideración: si esos informes enseñan unos resultados satisfactorios y se prevé que se mantengan en el tiempo, los precios de sus títulos tienden a fluctuar al alza, y viceversa.
Existen, por otro lado, los datos económicos que ven la luz en nuevas publicaciones, que normalmente se programan con meses de antelación. Es decir, que en este caso, se puede estar preparado también. Se trata de información acerca de la macroeconomía y que cubre un amplio abanico de cuestiones, como el producto interior bruto (PIB), las tasas de interés y el desempleo, por citar los ejemplos más importantes. Estos datos tienden a repercutir en los mercados. Con frecuencia, entonces, es preferible utilizar CFDs basados en un índice de cotización de acciones cuando se decide especular con este tipo de noticias.
A su vez, se encuentran las entradas o salidas de un índice que se producen cuando compañías como Standard & Poor's optan por regularizar la composición de sus índices de seguimiento de mercado. Sin embargo, aunque esto es algo que suele ocurrir en momentos programados, se desconoce hasta el momento del anuncio cuáles serán las empresas elegidas. Hay muchos agentes capaces de determinar cuáles tienen probabilidades de ser, pero no hay forma de tener la seguridad sobre ello. Cuando una ingresa, su demanda se incrementa a medida que los ETF y otros compran esos títulos y su precio sube, y viceversa.
Es importante tener en cuenta, además, cuántas de las previsiones ya se han tenido en cuenta al valorar los CFDs. Los analistas estudian constantemente publicaciones nuevas anticipadas, y tratan de pronosticar el contenido del anuncio. Si bien no habrá dos que alcancen idénticas conclusiones, si sondea opiniones diversas, podrá determinar cuál es el consenso. Conociendo esto, podrá sacar partido de los movimientos de precio cuando se conozca la noticia, ya que la previsión de la media ya se habrá asumido. Una vez que los inversores han completado sus observaciones, comienzan a posicionarse para beneficiarse de las que creen elegirán en un futuro.
Los inversores quieren ir siempre por delante del mercado. Por eso, cuando se publica un nuevo anuncio, la mayor parte de los agentes de mercado ya habrán realizado sus operaciones. Si el anuncio está en línea con la previsión de la media, es probable que el CFD no realice un movimiento demasiado amplio. Esto es así porque la mayor parte de los grandes inversores ya se habrán posicionado, y no surgirán nuevos con ansias de ingresar.
Si se diera el caso de que el número real de las nuevas publicaciones es superior o inferior a lo estimado por la media, la cotización del activo se ajustará al alza o a la baja, con vistas a reflejar la nueva información económica. Y es ahí cuando se abre la puerta para entrar en una negociación especulativa.
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