Por lo general, mucha gente piensa que en el mercado de futuros de materias primas se realizan negociaciones sobre el zumo de naranja y la carne de cerdo. Pero, en realidad, esas son sólo una parte cada vez más pequeña de las operatorias. En la actualidad, los futuros de petróleo, el euro-dólar, los tipos de interés, cereales y demás, dominan el sector. Se trata de un mercado que ofrece un amplio margen de contratos con los que se pueden negociar. En líneas generales, los contratos se dividen en dos categorías: los de materias primas y los financieros.
Los primeros se basan en una materia prima física que se puede cultivar, criar o extraer y transportar de un lugar a otro. En este tipo de contratos se engloban los productos agrícolas, los metales básicos, metales preciosos y blandos, la energía y las carnes. Los contratos financieros, en cambio, se basan en productos como bonos, índices bursátiles, divisas y tipos de interés a corto plazo.
Eso en cuanto a tipo de contratos. Cada uno de éstos tiene una fecha y un precio específico de vencimiento al que el vendedor debe entregar la materia prima y el comprador, pagarla. En general, suelen tener tres fechas clave que hay que tener en cuenta: la de notificación, la de vencimiento y la de entrega. La primera de ellas coincide con el primer día en que un vendedor puede dar aviso al comprador de la entrega prevista de la materia prima subyacente. Por ejemplo, si opera con un contrato de crudo, puede poner en conocimiento del comprador que va a entregar el petróleo, aunque en realidad, eso es algo que nunca ocurrirá: en su lugar, procederá a compensar los contratos antes de aceptar la entrega.
La “fecha de vencimiento” coincide con el día en que termina el contrato. Estos caducan todos los meses, aunque no todas las materias primas se negocian en todo. Los futuros tienen un indicador electrónico que informa cuál es el commodity y su vencimiento. Cada uno se divide en tres partes: la identificación del instrumento, el mes y el año de terminación. A modo de ejemplo, el del contrato de crudo que vence en octubre de 2010 es CLV10. “CL” representa el instrumento, “V” el mes y “10” el año. Quiere decir que si venciera en abril de 2011, la denominación sería CLJ11.

La “fecha de entrega” o "de liquidación" coincide con el último día en que el vendedor puede despachar la materia prima subyacente. Pero el vendedor no tiene que esperar hasta ese día para suministrarla: en realidad, puede hacerlo en cualquier momento desde la fecha efectiva inicial y la de finalización. En ningún caso debe preocuparse por la entrega o recepción; sólo en compensar sus posiciones antes de que el contrato venza. La mayoría de los operadores, tanto los especuladores como los hedgers, así lo hacen. En efecto, sólo en torno a un 2% de los contratos se despacha.
Por último, los futuros contemplan dos tipos de entrega: la física y la que tiene liquidación en efectivo. La segunda de éstas es cuando en lugar de recibir un activo intangible como el S&P 500, le dan un monto líquido equivalente a su valor.
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