Por lo general, los inversores están acostumbrados a operar con ETF, sigla que significa Exchange-Traded Funds. Pero no todos ellos saben que existen otros instrumentos similares, los ETN, por Exchange-Traded Notes. Ambos tienen características similares, pero difieren en varios puntos, como por ejemplo su estructura legal, su conformación y duración.
Los ETFs son fondos de inversión cotizados. Esto quiere decir: patrimonios sin personalidad jurídica que permiten canalizar las operaciones de muchas personas. Se requiere, con independencia del uso de derivados o cualquier otro mecanismo de cobertura o direccional en los términos previstos por la ley, de uno o varios o activos en los que negociar los aportes de los clientes.
En cambio, los ETNs fueron concebidos como bonos a 30 años no garantizados: un pasivo de la institución que los emite y tiene riesgo de contrapartida. Ese es el principal defecto que poseen, ya que hay que analizar minuciosamente quién lo lanzó ya que es quien, en definitiva, garantiza al instrumento. Por eso mismo, los emisores suelen ofrecer medidas de protección más o menos eficaces a través de colaterales o de contratos de seguro proporcionados por terceros. Sirven para disminuir el riesgo de contraparte. De existir, cuantas más contingencias cubran o mejores sean, menor será el riesgo de comprar un ETF.
Muchas veces, estos ETF crean una demanda artificial para un subyacente, porque responde a una necesidad financiera y no a un interés real, inflando sus precios artificialmente. Por el contrario, los ETNs no requieren una inversión directa en el subyacente, sino sólo replicar su comportamiento a través del instrumento derivado que se seleccione. En consecuencia, la capacidad de influir en el mercado es mucho menor. Otra gran ventaja es el menor tracking-error, ya que se replica al índice y no a sus componentes.
Las principales características de los ETNs son: se trata de una deuda no convencional, son notas cupón cero; es decir, sin intereses ni amortizaciones de capital, sin garantías. No son convencionales porque no tienen un valor fijo de redención. Por otro lado, el valor de redención está atado a la performance de un cierto índice durante el período en el que mantiene la nota en cartera, neto de una comisión anual expresada en puntos básicos.
Por otra parte, los ETNs tienen una fecha específica de redención, aunque el banco emisor puede permitir la redención anticipada de ellas por una comisión adicional. A su vez, como cualquier otro instrumento de deuda, cuentan con riesgo de impago. Son productos estandarizados, listados en las Bolsas, y tienen todos los beneficios que poseen las acciones ordinarias en términos de liquidez, simplificación en la compra/venta y acceso al inversor minorista. Y a diferencia de los ETFs, que tienen tracking-error y pequeñas discrepancias entre sus retornos y los del activo subyacente al que siguen, los ETNs siempre garantizan que van a replicar los retornos del índice sobre el cual basan su rendimiento.
En el lado impositivo, presentan una ventaja porque sus cashflows son alcanzados por el impuesto a las ganancias de capital en los EE.UU. del 15%, a diferencia de los bonos tradicionales o de los dividendos que son alcanzados por un 40% aproximadamente de alícuota para los inversores más ricos.
Además, algunos de los principales ETNs incluyen las siguientes clases de activos: commodities (como el Goldman Sachs commodity index ETN (GSP)), monedas (siguen una canasta o un índice de divisas), índices bursátiles (el S&P 500 o el MSCI India 200), y otros índices.
Como novedad, el 30 de enero del año pasado, Barclays anunció la emisión de un nuevo producto financiero, el iPath S&P 500 VIX Mid-Term Futures ETN (VXX). Este título de deuda, como todos los demás ETNs, es transable en Bolsa y deriva su valor del índice de volatilidad implícita de la Bolsa de Opciones de Chicago (CBOE), denominado índice “VIX”, comúnmente conocido como el índice del “miedo financiero”.
A modo de resumen: a la hora de invertir, existen pocas diferencias entre los ETNs y los ETFs. Ambos pueden comprarse como si fueran una acción, pero los primeros se basan en una estructura legal diferente (deuda) y su riesgo de contraparte es mucho más importante. La gran ventaja es que no poseen tracking-error y replican perfectamente su subyacente, neto de las comisiones de administración del fondo.
Sugerencias:
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