En una economía, existen unidades excedentarias que vienen a financiar a aquellas deficitarias por naturaleza. Esto ocurre porque siempre hay una necesidad que cubrir. Para el sector público, serán necesidades sociales; para el privado, fondos para concretar proyectos de inversión con un valor actual neto positivo, o una tasa de retorno (TIR) por encima de su costo de capital.
La intermediación en los mercados de capitales se da por medio del sistema bancario, o a través de la emisión de bonos o acciones y otros instrumentos híbridos que revisten características de uno y de otro, como las acciones preferidas o los títulos convertibles en acciones.
Pero también existen determinados períodos en los que las empresas no invierten. No lo hacen porque las tasas son prohibitivas, por expectativas de bajos retornos o de precios en baja, o bien por falta de predecibilidad o incremento del riesgo. En este último caso, si creen que no existe un entorno propicio para el normal desarrollo de sus negocios, las compañías no hacen nada.
Y es lo que está pasando en este momento: las condiciones son las ideales para que las compañías en los Estados Unidos busquen un uso alternativo del dinero, paradójicamente en un momento en el que las ganancias operativas están generando un flujo de caja creciente. Pero las expectativas son que estos disminuyan o se desaceleren fuertemente. Con lo que las posibilidades de un double-dip, o recaída en el producto bruto de la mayor economía mundial, es algo que atormenta a los gerentes financieros.
Existen alternativas a la hora de buscarle otro uso al dinero. Las empresas pueden decidir el pago o incrementos en los dividendos, así como en los programas de recompras de acciones emitidas. El primero es dinero en mano, un retorno “semi-fijo” no despreciable en algunas compañías. La segunda alternativa es reducir el stock de títulos emitidos recomprándolos y efectuar una reducción de capital inmediato que les dé más participación a los inversores minoritarios. Un tercer uso del dinero puede consistir en adquirir otras firmas, es decir crecer por operaciones en lugar de hacerlo en forma orgánica.
La actual coyuntura provoca que el efectivo acumulado en las tesorerías sea récord y las oportunidades de crecimiento están limitadas y condicionadas a la evolución de la economía mundial. Ahora, las ganancias se han recuperado sensiblemente, las acciones aún se encuentran en terreno negativo en el año y hay menor cantidad de títulos por la extensión de los programas de recompra. Entonces, las valuaciones son cada vez más atractivas, dado que disminuyen los múltiplos de valuación más tradicionales. Por ejemplo, durante el segundo trimestre, el incremento en el monto recomprado de acciones estadounidenses se ha incrementado en un 40% secuencial y un 211% interanual.
Existe un potencial para que las empresas puedan reducir como un objetivo muy razonable el 5% de las emitidas en el corto plazo, lo que incrementaría todos los parámetros de medición de atractivo relativo como las ganancias por título y los múltiplos de valuación relativa como los price-to-earnings.
Sin tener en cuenta a las financieras, se estima que el crecimiento de los resultados operativos podría hacer que los dividendos se incrementen entre un 10 y un 15%. Se han identificado unas diez compañías que serían las mejor posicionadas para beneficiar al inversor de esta coyuntura. Se trata de DirecTV (DTV), IAC/InterActiveCorp (IACI), Kohl's Corporation Common Stock (KSS), Panera Bread Company (PNRA), General Dynamics Corporation Co (GD), IBM (IBM), Conoco Phillips (COP), Ball Corporation (BLL), Magellan Health Services (MGLN), AT&T Inc.(T).
La potencial tasa de retorno anual de los incrementos de dividendos y de las posibles recompras de acciones de esa cartera es del 15% en los próximos 12 meses. Estas firmas lo han hecho en un promedio del 6% de sus títulos durante el primer semestre de 2010. Se trata de firmas que tienen una gran liquidez con un retorno promedio del flujo de caja del 9% y tenencias de efectivo equivalente al 13% de la capitalización bursátil.
El ETF que apunta a empresas de elevados retornos por dividendos más capitalizado es el iShares DJ Select Dividend (DVY), que tiene una composición de más de 100 empresas y rinde el 3,51%. Para tener una idea, las 500 empresas de mayor capitalización bursátil de los EE.UU. (las que forman parte del índice S&P 500) tienen un rendimiento del 1,77% y este instrumento lo hace al doble de tasa: al 3,36%.
A este instrumento le sigue el iShares S&P US Preferred Stock (PFF) y el PowerShares Financial Preferred (PGF), ambos de acciones preferidas, exclusivamente, y con elevados rendimientos anuales: 7,34% y 7,91%, respectivamente. Estos instrumentos tienen un cupón elevado pero que puede no pagarse y acumularse por hasta ocho trimestres consecutivos, y hasta algunas compañías los saltean y no lo abonan después porque están habilitadas a hacerlo. Estos ETFs son opcionables, y tienen calls y puts.
Existen otros de empresas de gran capitalización bursátil, o bien el PowerShares International Dividend Achievers (PID) de empresas globales fuera de los EE.UU.
Resumiendo, las pocas oportunidades de inversión que existen en un entorno macroeconómico que se ha enrarecido y que apunta a una fuerte desaceleración de la actividad económica, sumado a la fuerte acumulación de efectivo ya existente, apuntan a un fuerte incremento en el pago de dividendos, y por ende, de los ratios en relación a las ganancias obtenidas.
Sugerencia:
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