Los repuntes en las bolsas anticipan el cambio de humor y en aquellos momentos en los que es positivo, producen bonanza en la economía, recuperación y crecimiento. Es decir, tomando como ejemplo la vida cotidiana, si a usted le fuera bien en su trabajo, su economía familiar mejoraría y funcionaría correctamente, lo que hace que tenga una percepción positiva del entorno que lo rodea, sus amigos, sus empleados, sus amigos a los que contagiará su optimismo de cara al futuro.
Pero siempre se dan excepciones, cuando se dice que aumenta la economía, que hay recuperación, lo más probable es que la sociedad se encuentre mejor, lo que no impide que se produzcan hechos delictivos o que haya gente a la que no le va tan bien. Son las excepciones que confirman la regla.
Estos comportamientos suelen anticiparse por los mercados, es decir, la renta variable repunta lo suficiente a lo largo del tiempo como para que el humor social haya cambiado y se torne en positivo.
La economía da señales de crecimiento, aumenta el empleo, suben los salarios, el consumo, el crédito y la inversión en toda la parte ascendente del ciclo. Todo ello, genera bienestar al país.
En mercados excesivamente globalizados, las épocas de bienestar y las crisis se contagian a la periferia. Por ello, si echa la vista hacia el Norte, la tendencia hará subir más los índices de América Latina, o de otra región. A nivel general, cuando se produce esto, se dan muchos fenómenos que denominamos de inclusión. Es decir, que la globalización, conjuntamente con la bonanza, provocan que países históricamente enfrentados tengan relaciones amistosas así como señales de acercamiento.
Las diferencias de raza, religión, política e ideologías se minimizan, se encuentran puntos de contacto y se tornan más amigables, dentro de la tendencia positiva del ciclo de los mercados.
Por el contrario, los fuertes descensos en bolsa motivan los fenómenos de exclusión, lo que significa que las diferencias se hacen notorias llegando en el peor de los casos a resolver estas diferencias con conflictos armados o violencia.En resumen, en los mercados bajistas, el humor social cambia, se altera, se crispa y se marcan mucho más las diferencias existentes en ideología, capitalismo, socialismo, comunismo, religiones.
Estas diferencias se van a acentuando y muchas veces depende del tamaño de la caída de las Bolsas y la crispación que genera la crisis que es económica, política, con crecimiento de desempleo y recesión para que esto termine en conflictos armados.
Extraído del libro El poder de los mercados, de Roberto Ruarte (editorial Turmalina)
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