Otra ley que se cumple en el mercado es que los inversores que tienen menos información suelen comprar próximos a los techos. Si esto mismo le ha ocurrido en más de una ocasión, no se preocupe, a todos les pasa en algún momento.
Por lo tanto, no considere menos inteligente que el resto por haber llevado a cabo alguna inversión cerca de su precio más alto. Esto no es una cuestión de inteligencia, sino que es cuestión de emoción y de confianza.
Para formar parte de aquellos inversores más astutos, hay que estar dispuesto a esperar y que los precios se vuelvan en contra. No obstante, existe otro tipo de inversores, menos informados, que toman posiciones cerca de los techos.
En estos niveles, tanto los índices como los activos más populares son bastante promocionados por los medios de comunicación que, constantemente, anunciarán cuánto subieron en la sesión, así como en el mes, o que fueron la mejor inversión, etc. En cambio, los medios no explicarán las razones por las cuales se produjeron tales movimientos y proyectarán con raras excepciones que eso va a continuar de ese modo en el futuro.
El otro tema es el leverage o apalancamiento. Generalmente, cerca de un techo bursátil existe una gran confianza en todos los sectores, entonces el bancario, empieza a ampliar su masa crediticia, y las tasas a bajar. Como sus spreads se han bajado; deben ampliar la base, y la confianza hace que las políticas expansivas abunden y presten dinero para comprar autos, casas, refacción, con bajos de intereses.
Este escenario crea la ilusión de que el coste de oportunidad es barato. Por tanto, si los medios dicen que la bolsa se revalorizó un 40% en el último año, y se puede conseguir crédito al 10% anual, el pensamiento será: me decanto por un crédito, compro acciones, y lo pago con las ganancias que obtengo, lo cual produce un apalancamiento en las posiciones.
Si el mercado empieza a descender, la tasa de rendimiento que en principio iba ser positiva pasa a ser negativa y los inversores tienen que vender a toda prisa los precios que sea dado que no se puede pagar el préstamo.
Por regla general, esta operación termina mal porque compran cerca de los techos, con tasas bajas, gran confianza y, se hacen de casas, autos y acciones, por lo que los precios se disparan y después se hace imposible saldar las cuentas.
Extraído del libro El poder de los mercados, de Roberto Ruarte (editorial Turmalina)
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