A medida que los inversores colocan y quitan su dinero de los mercados de acciones, éstos suben y bajan. Lo mismo sucede en relación a los diversos sectores que conforman el mercado de acciones.Por eso, tratan de determinar cuáles son los lugares más rentables para operar, y cuando ven la oportunidad de obtener un mejor retorno en un lugar o sector respecto de otro, están deseando salir de un negocio menos atractivo y entrar en aquel que llama más su atención.
Las fuerzas de la oferta y la demanda intervienen cuando las personas mueven su efectivo de un activo a otro: cuando la demanda de uno se incrementa, un número creciente traslada su posición hacia él, y su valor se ve incrementado. A menudo, esta situación se equilibra a través de un número creciente de inversores que sacan su dinero de otras, con lo que su cotización se reduce. En realidad, son estas fluctuaciones las que provocan este flujo y reflujo en la marea de precios del mercado de valores.
Atentos al tipo de mercado
Los inversores no se limitan al mercado de acciones para tomar sus decisiones. Pueden hacerlo también en el de bonos, el de materias primas o en el inmobiliario, entre otros. Para decidir dónde colocar su dinero, los inversores comprueban el retorno potencial disponible en cada uno y el riesgo que habrán de asumir si participan en ese mercado. Si uno ofrece una tasa potencial que justifique el reconocimiento del riesgo, lo evitarán.
El de renta variable y el de renta fija son dos mercados en los que tienden a meter y sacar su efectivo con total libertad. La mayor parte de los inversores trata de seguir un enfoque diversificado en su cartera, y por esto mismo, suele tener posiciones en ambos mercados a la vez.
En una cartera, los bonos y las acciones se complementan de manera adecuada. Los primeros ofrecen un grado de seguridad y de estabilidad que se combina con pagos de intereses regulares y un retorno garantizado de su valor nominal. En tanto, los títulos ofrecen una seguridad menor, pero la posibilidad de obtener un retorno mucho mayor.
Las personas que diversifican su inversión tienen dos preocupaciones principales: necesitan saber qué porcentaje de su dinero mantener en cada uno de los mercados en un tiempo determinado, y cuándo reajustar sus asignaciones. Cuando las Bolsas registran buenos resultados, las economías crecen y hay confianza en el futuro, muchos tienden a sacar una gran parte de sus activos de los bonos y cambiarlos por acciones para beneficiarse de la posible subida. Esto incrementa la demanda por algunos títulos e impulsa su valor al alza, y viceversa.
Identificando de manera precisa estos ciclos de mercado, puede hacer que sus negociaciones sean más rentables. Entonces, cuando vea que la demanda se traslada de los títulos de deuda a la renta variable y que esta comienza a incrementar su valor, puede obtener beneficios. Para hacer provecho de esta situación, puede adquirir un ETF que replique a un índice bursátil que, probablemente, cotizará al alza cuando las acciones incrementen su valor, y paralelamente puede vender uno de los bonos que probablemente cotizarán a la baja cuando estos reduzcan su precio.
Cuando la demanda se traslada de las acciones a los títulos de deuda, y que estos comienzan a incrementar su valor, puede obtener beneficios haciéndose de un ETF de bonos que seguramente operará hacia arriba cuando estos aumenten su cotización. Otro caso también podría ser que venda uno que replique a un índice bursátil que probablemente bajará cuando las acciones reduzcan su valor. De todos modos, no debe olvidar que existen condiciones de mercado que pueden provocar que ambos suban o bajen al mismo tiempo.
Atentos al tipo de sector
Los inversores, a su vez, agrupan las acciones con características similares en sectores. Por ejemplo, las que operan en el campo sanitario en el sector sanitario las ponen por un lado, separadas de las que lo hacen en la industria de microprocesadores en el sector tecnológico. Es algo que resulta de gran utilidad, ya que las empresas de rubros similares suelen verse afectadas por fuerzas de mercado y económicas similares, que tienden a provocar que sus títulos se muevan al unísono.
Dicho lo anterior, saber cuáles tienden a hacerlo juntas puede ayudarle en la toma de decisiones de inversión. Por ejemplo, si usted ve que la acción de un sector fluctúa, existe la posibilidad de que en otras de la competencia de aquella otra repercutan idénticos factores y comiencen un movimiento. Surge la oportunidad, entonces, de identificar una inversión adecuada en la misma categoría, y entrar en la negociación.
Las mismas fuerzas de la oferta y la demanda que guían la variación de precios en los sectores, impulsan también a los inversores a transferir su dinero de las acciones a los bonos. A menudo, cuando ven que un rubro comienza a ganar impulso, inician una migración hacia este rubro.
Una identificación precisa de los períodos en los que la demanda de acciones en determinados sectores se incrementa, así como de aquellos en los que se reduce, puede ayudarle a que sus negociaciones sean más rentables. Cuando vea que esto ocurre y que las acciones de un rubro que ha adquirido más popularidad comienzan a subir, y también que los de los de menor reconocimiento empiezan a perder valor, puede sacar partido de la situación comprando un ETF que cubra estas categorías más atractivas. A su vez, pude optar por hacerse de acciones aisladas de sectores que estén resultando seductoras, vender un ETF que cubran los sectores que estén perdiendo interés, y deshacerse de activos que ya no resulten un buen negocio.
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