El análisis de acciones top-down surge de tener en cuenta el marco en el que se efectuará la inversión, el escenario tanto económico como financiero de los países, es decir, el nivel de los tipos de interés de referencia, los spreads de riesgo, las perspectivas de crecimiento, etc.
En el momento en el que se ha elegido el país donde se quiere invertir, hay que seleccionar los sectores en los que se hará. Para ello, hay que analizar su coyuntura, lo que requiere de un estudio pormenorizado de ellos, es decir, si están regulados, si se benefician de un tipo de interés más competitivo, etc.
Este último paso se suele definir como el “stock-picking”: el análisis y selección de las mejores compañías de un país y de un sector por sus fundamentales, o lo que es lo mismo, las características de riesgo y retorno específicas de una firma.
La evaluación que hacen de los precios de las compañías se basan, a nivel general, en métodos de descuento de flujos financieros. En este sentido, se deben proyectar los flujos de caja futuros, analizar el posible patrón de crecimiento operativo, así como la tasa de descuento que se emplea en función del activo seleccionado.
Hay que proyectar el flujo de fondos esperado para un período definido de años y, de ahí en más, analizarlo bajo la forma de una perpetuidad, teniendo en cuenta las estimaciones macroeconómicas así como sectoriales mencionadas anteriormente.
Las cifras esperadas deben descontarse después a la tasa apropiada para hallar el valor intrínseco de un activo o bien el valor que debería tener. En el caso de que el de mercado se diferencia de este último, se debe de tomar una decisión: comprar el activo (si es menor) o vender (si es mayor).
Aspectos macroeconómicos
Siempre hay que tener en cuenta la coyuntura por la que atraviesa la economía mundial, en concreto, los ratios de crecimiento de los países. Una que no lo hace, difícilmente pueda otorgarle un suelo firme a la revalorización de cualquier empresa de ese país. Por este motivo, es necesario tener en cuenta el consenso de mercado, junto a otras variables como la producción industrial o la inflación.
Por otro parte, el precio del dinero es muy importante ya que si es bajo genera repuntes en las cotizaciones de las acciones (y viceversa), por lo que por regla general, tiene sentido comprar cuando éstas caen dado que la valoración de las compañías se basa en técnicas de descuento de flujos futuros al momento presente.
Además, los costes financieros y los márgenes son un sector apreciable en los gastos de cualquier compañía, por lo que los tipos más bajos implican menores gastos y, por ende, incrementos del beneficio previsible y del precio de la acción.
Entre las acciones que se benefician cuando caen los tipos de interés, se sitúan las financieras, debido a que en tales períodos pagan menos intereses pasivos en concepto de cuentas y depósitos a plazo.
Si los tipos están bajos, el mercado inmobiliario y constructor se beneficia. Del mismo modo, resultan favorecidas la industria maderera y los fabricantes de electrodomésticos, que representan sectores de insumos para la actividad de la construcción.
Los precios de las materias primas juegan un papel fundamental en el caso de las acciones orientadas hacia la exportación de esos productos o bien de aquellas que deben importar insumos intermedios para sus procesos de fabricación, y que por lo tanto impactarán en sus estructuras de costes.
Las cuestiones regionales tienen peso propio en la evolución de las cotizaciones, especialmente para aquellas firmas excesivamente dependientes de la integración con países vecinos. Éste es el caso de la evolución de los indicadores macroeconómicos de los demás países de la Unión Europea para la eurozona, o bien para aquellas compañías que comercian en una unión aduanera, como es el caso del sector automotriz dentro del Mercosur.
Sin lugar a dudas, la importancia de los aspectos macroeconómicos domésticos es mayor de lo que se cree: la coyuntura económica de un país influye sobre la microeconomía de sus compañías, así como se ve reflejada en ella su situación.
Una vez que el analista tiene un grado de conocimiento del entorno macroeconómico, tanto internacional como doméstico, puede mirar el sector en que se desenvuelve. Los indicadores sectoriales sirven para proyectar las tendencias del sector en el que la firma se desempeña: coyuntura, estructura, oportunidades de nuevas inversiones, crecimiento, etc.
La competencia desempeña un papel preponderante a la hora de analizar los factores sectoriales, dado que las empresas comparables ofrecen una gama de ratios que constituyen un punto de referencia para el estudio de una firma. La estructura y composición del sector y del mercado son datos vitales para estimar los flujos de fondos.
La evolución de los precios de los productos y su estimación suele hacerse en función de los valores de mercado actuales e históricos, los de consenso o de otras fuentes especializadas. También, para las que venden un mix de productos diversificados, se puede hacer un promedio sobre la base de una proyección de sus negocios, tanto por productos como por mercados.
Los aspectos relacionados con el crédito disponible hacen a la estructura de capital del sector y su grado de apalancamiento financiero, es decir su relación deuda/patrimonio neto. Cuanto mayor sea el disponible y menor sea su costo, mayor es la factibilidad de realizar proyectos de inversión rentables. La existencia de muchas obligaciones a largo plazo puede ser una mala señal, y si son a corto plazo, peor.
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