Hace algunos años hubiera sido imposible pensar que un inversor individual tuviera la posibilidad de administrar su cartera con la misma eficacia de los grandes administradores profesionales. La revolución de las tecnologías de la información, junto con la llegada de nuevos instrumentos como los CFD, implica que prácticamente no existan diferencias en estos días.
Hace unas dos décadas era impensable la posibilidad de que los pequeños inversores individuales tuvieran ingreso a los mercados en tiempo real, especialmente desde la comodidad de sus propios hogares u oficinas. Eran épocas en las que las transacciones se realizaban por teléfono y sólo los grandes gestores de fondos tenían la posibilidad de acceder directamente a los mercados. Por suerte, los tiempos han cambiado: es muy sencillo y habitual disponer en la actualidad de la misma información que disponen los profesionales.
Además de la revolución tecnológica, la industria financiera ha evolucionado notablemente en los últimos años y la aparición de los CFD es una muestra clara de estas innovaciones que abren un mundo de nuevas posibilidades para el inversor individual.
El apalancamiento es un aspecto fundamental, ya que pueden realizarse operaciones con sólo el 5 o 10% de margen. Significa que para operar por 100.000 dólares se necesitan solamente unos 5.000 o 10.000.
Por supuesto, esta característica de los CFD implica la posibilidad de generar mayores ganancias (o pérdidas) pero también le brinda al inversor ampliar sus posibilidades de diversificación. Al necesitar un menor capital inicial, se puede acceder a una cartera diversificada con inversiones más reducidas de las que serían necesarias si no existieran.
Es importante tener en cuenta que, en la actualidad, estos elementos permiten operar diferentes clases de acciones, índices, monedas, materias primas y futuros y, por lo tanto, las posibilidades de los inversores se han ampliado notablemente.
Otra de las características importantes de los CFD es que facilitan la posibilidad de hacer trading en corto, es decir apostar a la baja de un determinado activo. No caben dudas de que estamos viviendo tiempos volátiles, pero esta flexibilidad es realmente muy valiosa para ajustarse a los cambios de tendencia en los mercados.
Es importante que el inversor mantenga los fondos necesarios para operar con estos instrumentos tan interesantes y flexibles. A medida que uno cuenta con mayores posibilidades y mejores oportunidades para seleccionar inversiones, debe acompañarlas con los conocimientos necesarios para negociarlos de manera exitosa, además de contar con una política de administración de capital.
Para operar con CFD, puede descargar aquí la plataforma SaxoTrader
www.saxobank.es