Todo el ruido antes del fin de semana que sugería que China estaba a punto de cambiar su posición respecto a la divisa demostró estar justificado. El país finalmente ha decidido cambiar las cosas antes de la reunión del G-20 este fin de semana y del informe sobre manipulación de divisas de Estados Unidos el próximo 15 de julio. ¿Pero qué decisión ha tomado? A China le encanta recordarle constantemente al mundo que siempre hará lo que esté en su propio interés, y afirma que siempre ignorará la presión externa para que cambie sus métodos: su decisión del pasado fin de semana nos parece meramente una combinación de, en apariencia, arrodillarse ante la presión externa para tomar medidas y de vociferar estos cambios, mientras que realmente hace lo que cree que está en su interés. Y ejecutará este movimiento haciendo la descripción de su decisión tan difícil de entender como sea posible y, problemente, tan fácil de alterar y tan gradual como pueda.
Hay un montón de análisis ahí fuera acerca de esta nueva política sobre el yuan, y uno de los mejores comentarios proviene del blog "Naked capitalism", así como de otros comentarios de Tim Duy en el "Economist's View". Estos blogs realizan un excelente trabajo deconstruyendo la información y desafiando la lógica en la nueva política del yuan, además de apuntar por qué los chinos están moviendo ficha ahora. Está claro que el esfuerzo chino aquí es un ejercicio de política: mucho ruido sobre el tema para recibir críticas silenciosas, y poca substancia o compromiso para un cambio real. El desenlace a corto plazo será el mismo que nosotros (y muchos otros más) preveíamos hace mucho tiempo, antes de toda la inestabilidad que irrumpió en los mercados en mayo: una renovación del cambio flotante contra el dólar y ninguna revaluación propiamente dicha.
En lo que llevamos de día, hemos visto al dólar-yuan moverse en torno a un 0,4% a la baja. Se trata de una tasa de apreciación mucho más rápida de la que se mantendrá en este cruce en las próximas semanas. El mercado a futuro está valorando en menos de un 2,5% las posibles apreciaciones para los próximos 12 meses. Esta última previsión se podría mover hasta un 5% si el mercado se fija en la tasa de apreciación que se estableció anteriormente para el cambio flotante entre 2005 y 2007. La pendiente de la tasa de apreciación podría ser más pronunciada hasta la publicación del informe de Estados Unidos de manipulación de divisas de lo que será a partir de entonces, por motivos obvios. Y como explica el Wall Street Journal, si la moneda realmente debe moverse contra una cesta de otras divisas, también puede moverse en dirección contraria (más probablemente después del 15 de julio, claro...). También será importante ver cuántas criticas habrá cosechado China con el movimiento de este fin de semana. La gran debilidad del euro de los últimos seis meses ha quitado un montón de presión desde la parte europea de la ecuación: son ellos los que en realidad tenían más motivos para criticar a China previamente. Pero ¿qué hay de los Estados Unidos, a medida que se acercan las elecciones y busca un salvoconducto para sus enfermedades económicas? Hay muchas posibilidades de que la facción política populista en los Estados Unidos no se quede particularmente impresionada con los esfuerzos chinos para revaluar el yuan.
La reacción más inmediata a este anuncio ha sigo una mayor propensión al riesgo en todos los frentes. Aunque podemos entender algunas de las reacciones en el mercado de divisas (el dólar australiano ha sido el que más ha subido debido a su exposición directa a los precios de las materias primas si China revalúa su moneda), no estamos seguros de por qué este anuncio es tan bueno para el riesgo en general. La explicación parece ser que esto supuestamente reduce el riesgo de más proteccionismo y de guerras comerciales. Veamos hasta cuándo puede durar este rally en el riesgo, porque ya se nos hacía un poco largo antes del anuncio sobre el yuan de este fin de semana. Ya superamos la semana pasada los primeros niveles de resistencia clave hasta este rally (especialmente la media móvil de 200 días del S&P 500). La siguiente resistencia se encuentra un poquito más alta y es la media móvil de 55 días (que ya casi hemos tocado en la sesión de hoy) y el retroceso de 0,618 de Fibonacci desde el inicio de la oleada de ventas está aún un poco más arriba. A continuación tomamos el ejemplo del dólar australiano - dólar estadounidense como la aproximación para las divisas del G-10 en este contexto.
Gráfico: AUDUSD

El cruce AUDUSD ha estado más o menos en línea con el S&P 500 últimamente y es una excelente aproximación para las fuertes alzas en el riesgo global que hemos visto desde los mínimos de finales del mes pasado. Después de pasar por las primeras capas de resistencia alrededor de 0,8550, el AUDUSD desafía ahora nuevos niveles clave: la media móvil de 55 días, que era importante para este cruce, acabó cayendo (justo en los niveles actuales también), la media móvil de 200 días está cerca de 0,90, y el Fibonacci de 0,6180 de toda la caída desde 0,9391 hasta 0,8066 se encuentra en alrededor de 0,8885.
Gráfico: EURUSD

La respuesta en el euro-dólar ha sido relativamente débil tras el anuncio respecto al yuan. Tras probar el 1,25, tenemos un poquito de formación en reversión en el día si cerramos por debajo de 1,24. Los inminentes resultados de las pruebas a la banca son supuestamente el siguiente gran foco para el euro. Nos cuesta mucho entender por qué el euro no ha tenido un rendimiento superior el último par de días con la fuerte mejora que ha habido en los diferenciales de deuda intraeuropeos. Si el rally en el riesgo continúa y estos diferenciales siguen estrechándose, podemos esperarnos un squeeze del EURAUD y del EURCAR...
Otra implicación de este movimiento para ajustar la política del yuan debería traducirse en tipos más altos en los Estados Unidos, ya que los chinos comprarían supuestamente menos bonos estadounidenses porque tendrían menos presión para reciclar sus dólares y convertirlos en bonos. Los treasuries han caído, en efecto, a lo largo de hoy, aunque el movimiento ha sido poco decisivo y no particularmente amplio. Aún así, el cruce USDJPY ha llamado la atención una vez más, después de molestar al mercado la semana pasada con una caída por debajo de la media móvil de 200 días, en 91 yenes por dólar. La reversión ahí aparenta ser alcista, pero el cruce todavía tiene que lidiar con la la resistencia de nube diaria de Ichimoku en 91,55. Continuamos viendo la fortaleza de los bonos de EE.UU. relativa al apetito descontrolado por el riesgo en el resto de ámbitos como una contradicción que no se puede sostener más allá del cortísimo plazo. Podríamos sospechar que el aumento del apetito por el riesgo se esfumará rápidamente, o que los bonos se hundirán. En el último caso, el cruce con el yen al alza sería el más dramático.
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