Aunque las monedas emergentes (principalmente, las de América Latina) suelen moverse al unísono, en los últimos meses el peso colombiano se ha distanciado de sus pares, tanto si se devaluaron el pasado año (como el caso del real de Brasil) o si experimentan una pequeña apreciación. En cambio, y en tan solo dos meses y medio, la divisa colombiana ha registrado un fortalecimiento del 5,5%.
Los expertos atribuyen la tendencia de subida de los estados emergentes al hecho de que sus perspectivas económicas son positivas. Al igual que muchas de las economías desarrolladas están en plena recuperación tras la crisis de 2009.
En el caso colombiano, las razones que llevan a que la moneda sea más fuerte no se deben a que se trate de una economía privilegiada, ni tampoco a que manifieste pronósticos más alentadores que sus vecinos. El movimiento podría atribuirse tanto a la gestión del gobierno de sus recursos externos, como a la política de intervención cambiaria del Banco Central.
El año pasado, el peso había comenzado contagiándose de la crisis económica-mundial. Así, el 25 de febrero (2.596,37 pesos por dólar) alcanzó su precio más alto, pero luego comenzó a caer y el 14 de octubre tocó el nivel más bajo (1.825,68), a pesar de que en ese momento las perspectivas sobre los fundamentales económicos aún eran negativas.
Al igual que en otros países, cuando la moneda inició su “caída libre” (por debajo de los 1.900 pesos) los exportadores comenzaron a presionar. Esto provocó que, tanto el Gobierno, como el Banco Central (que es independiente) anunciaran medidas para combatir la revaluación.
El Gobierno de Uribe prometió la creación de una regla fiscal (aún no está preparada) con el propósito de conseguir un esquema similar al de Chile. Al igual que Colombia, es exportador de materias primas y tiene la capacidad de ahorrar cuando los precios internacionales están por las nubes, y así poder gastar en épocas de vacas flacas.
El anuncio fue aplaudido por los analistas mientras que el Gobierno había intentado detener la especulación cambiaria, comprometiéndose a no monetizar los recursos que tiene en el exterior.
Por su parte, el Banco Central, amenazó con la compra de dólares directamente en el mercado (como lo hizo en 2008, cuando la tasa de cambio había alcanzado los 1.600 pesos por dólar).
Estas medidas funcionaron para que el tipo de cambio finalizara el año pasado por encima de los 2.000 pesos.
Pero el panorama ha cambiado en este 2010. Los analistas ya no creen que la administración nacional pueda continuar con su política sin monetizar y además son conscientes de que la entidad monetaria no está comprando dólares.
Como resultado, el peso está recuperando terreno perdido y se ha convertido en la actualidad en la moneda más revaluada de la región. Tampoco hay consenso para determinar si lo que resta del año volverá a acoplarse con sus pares latinoamericanos o si seguirá hacia un rumbo diferente.
“En lo que va de este 2010, la tasa de cambio se ha movido al ritmo de las monetizaciones, pues una gran parte de los recursos del Gobierno están en dólares y para poder pagar los vencimientos de deuda necesariamente tiene que traer las divisas y convertirlas en pesos”, indicó Felipe Campos, analista de Alianza Valores.
Campos añade también que la prueba de este comportamiento está en el hecho de que el precio del dólar ha atravesado la barrera de los 1.950 pesos el 11 de febrero, un día antes de que el Gobierno colombiano tuviera que responder por un vencimiento de 3.400 millones de pesos (1.700 millones de dólares). Cabe señalar que, en la actualidad, la divisa se mantiene por debajo de los 1.950 pesos.
“La tendencia alcista se mantendrá aunque el próximo vencimiento sólo será hasta noviembre, pues en general las monedas emergentes se están fortaleciendo por la recepción recursos del exterior y parece que eso no va a cambiar, ni siquiera con la crisis que está viviendo Grecia y otros países europeos”, apunta el experto de Alianza Valores. El analista prevé que el peso acabe en torno a 1.750 – 1.800 dólares este ejercicio.
No todos los expertos opinan lo mismo; Andrés Ortiz, analista de Global Securities, piensa que de ahora en adelante la moneda colombiana volverá a tomar el mismo ritmo que su “colegas” de la región.
De acuerdo a su visión, las próximas elecciones (en marzo para el Congreso y en mayo para presidente) provocarán un efecto de volatilidad pero la tasa de cambio no subirá muy por encima de los 2.000 pesos aunque tampoco la ve por debajo de los 1.900.
El peso sube desde el año 2003 y la expectativa es que mantenga esa tendencia. Si bien el país cafetero se ha visto golpeado por la crisis externa, diversos indicadores de actividad económica han arrojado señales de recuperación para este año. Los datos más recientes sobre ventas minoristas desvelan variaciones anuales positivas entre octubre y noviembre de 2009 (0,75% y 1,98%, respectivamente), siendo ésta una situación que no ocurría desde agosto de 2008.
Asimismo, la producción industrial creció 2,02% en noviembre pasado y constituyó el primer registro positivo de este indicador desde marzo de 2009 y el más alto desde abril de 2008. Los índices de confianza también están mejorando al igual que las cifras de comercio exterior. Sin embargo, el gran problema sigue siendo la tasa de desempleo, que se ubica en 11,3%.
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