La noche deparó algo de volatilidad al euro, ya que los mercados reaccionaron a los rumores (que luego se anunciaron infundados) de una rebaja de la calificación crediticia de Francia. Los datos macro en la Unión Europea fueron mixtos, con el PMI manufacturero más bajo, aunque no tanto como se esperaba, mientras que las confianzas de negocios francesa y belga se suavizaron. Una vez tocó los mínimos, el euro resucitó por la batería de malos datos inmobiliarios llegada desde Estados Unidos (las ventas de casas nuevas cayeron un dramático 32,7% en contra de la caída del 18,7% esperada), un nuevo mínimo para la serie de datos, que existe desde hace 47 años. Se confirma así que la demanda inmobiliaria no inducida por el estímulo sigue siendo débil. Seguidamente, el FOMC publicó un informe más cauto sobre las previsiones de crecimiento e inflación para la economía, después de dejar los tipos intactos y de mantener la fraseología de "tipos bajos por un periodo extendido". Hoenig fue de nuevo el único disidente por cuarta reunión consecutiva.
La libra rindió con fuerza después de los bien recibidos presupuestos, mientras que las actas del BoE mostraron un disidente -Andrew Sentance- que pedía una subida de tipos. La libra se quitó de encima la mala lectura del informe de transacciones distributivas del CBI y apretó hasta el 1,49. La rentabilidad de los bonos del Tesoro de EE.UU. cayó a nuevos mínimos anuales, y el dólar-yen cayó por debajo de la marca de 90, aunque las pérdidas se limitaron a 20 puntos aproximadamente. Las divisas ligadas a las materias primas pasaron un mal rato todo el día, con el petróleo hundiéndose un 2% por los miedos por la recuperación. Ello ayudó a que el dólar-dólar canadiense rompiese la barrera de 1,04, además del empujón adicional de unas ventas minoristas horribles (aunque fueran de abril).
El dólar australiano se disparó tras el cambio de liderazgo en el país. Kevin Rudd dejó su cargo antes de las votaciones, y Australia dio la bienvenida a su primera mujer al frente del gobierno: Julia Gillard. Todas las miradas estaban en la conferencia de prensa de la mañana, y había esperanzas de que el controvertido impuesto sobre las mineras fuese rebajado o eliminado. Ella afirmó que era necesario negociar con la industria minera para acabar con la incertidumbre sobre el impuesto, y les abrió las puertas del gobierno para encontrar consenso. El dólar australiano tuvo problemas para seguir avanzando después de que los mercados se dieran cuenta que no habría ninguna solución rápida, aunque sí parece posible acabar con una versión aguada del impuesto.
Los datos macro en Asia no contaban con nada excitante. El PIB neozelandés clavó las previsiones, mientras que los datos comerciales de Japón tuvieron una desviación mínima respecto al consenso. Las expertaciones niponas mostraron signos de ralentización desde la subida reciente, y cayeron un 1,2% mensual y crecieron un 32,1% anual. Las exportaciones a los Estados Unidos subieron por quinto mes consecutivo y China se mantuvo al frente de los destinos de exportación para Japón, con una subida del 25,3% interanual, lo que supone un 19% del valor total.
En la sesión europea los ojos se ponaían en los pedidos industriales de la eurozona, mientras que en Estados Unidos nos esperan los pedidos de bienes duraderos y el paro semanal.
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