Hasta el 21 de diciembre, las dos monedas más débiles entre las divisas más líquidas han sido el dólar estadounidense y el yen japonés, que actualmente ha caído con tanta fuerza en diciembre que ha superado en debilidad (por un 0,35%) al dólar en lo que va de año. La razón para las fuertes caídas de estas dos monedas en este ejercicio ha sido el resurgimiento del apetito por el riesgo. Los inversores han ido buscando activos más rentables en lugares dónde los tipos de interés eran más altos y las previsiones de crecimiento mayores que en Estados Unidos y Japón. Se trata de unos países en los que se espera que sus bancos centrales mantengan bajos los tipos de interés por un largo periodo de tiempo, a pesar de la mejora económica que se está produciendo recientemente.
La subida del dólar frente al euro (y la corona danesa) en diciembre, la caída desde enero ha sido sólo de un 2,5%.
Contra el dólar australiano, el yen y el dólar estadounidense se han depreciado alrededor de un 20% ya que el sistema bancario australiano se ha comportado bien durante la crisis. Además, la recuperación de su economía y los mayores tipos de interés han permitido que los inversores hayan querido sacar ventaja de los diferenciales de los tipos. Además, han querido aprovechar la exposición de esta economía a China.
También, debido a la debilidad del dólar, todas aquellas monedas que tienen su tipo de cambio fijado a la moneda estadounidense también han experimentado un mal comportamiento en 2009. La más importante de todas ellas es la divisa china, por supuesto, ya que sus autoridades decidieron fijar su cambio al dólar durante la crisis, en el otoño de 2008. Esta decisión ha causado fortalezas artificiales en otras monedas, como el euro ya que algunos bancos centrales decidieron cambiar parte de sus reservas en dólares a euros.
Entre las divisas de países emergentes más líquidas el rublo ha caído alrededor de un 3,75% en lo que va de año debido a un peor comportamiento uno de sus principales sectores económicos: la energía. También se han reducido los ingresos que genera la venta de petróleo, por la caída del precio con respecto a 2008, antes de la crisis. La economía rusa se ha contraído con fuerza en 2009 y ha tenido problemas para atraer capital extranjero por los temores que despierta la arbitrariedad y el intrusismo en los mercados de su ejecutivo.
Dentro de los países del G-20, la moneda con peor comportamiento este año ha sido el peso Argentina, que ha caído un 10% frente al dólar y un 12,5% frente al euro. Se trata de un comportamiento reseñable, ya que en el contexto global incluso la moneda de Ucrania, que tuvo que ser rescatada por el FMI se ha comportado mejor contra el dólar. Argentina está marcada por la falta de confianza que deposita en su economía la comunidad internacional, debido entre otras cosas, a sus impagos de deuda en el pasado. De esta forma los inversores extranjeros temen invertir capital en el país y los locales comienzan a perder confianza al ver cómo vuela el capital extranjero.
Si miramos a algunas divisas que normalmente pasan desapercibidas por los inversores debido al poco tamaño de sus mercados de capitales, las más débiles dentro de Europa han sido
El rublo bielorruso, que ha caído algo más de un 30% frente al dólar en 2009.
El Leu moldavo, la moneda del país más pobre de Europa ha caído alrededor de un 20% contral el dólar.
El Lek albanés, que ha conseguido comportarse peor que la corona islandesa frente al dólar al caer casi un 7%.
En general, los que peor se han comportado en 2009 habían sido las más fuertes en el pasado