Las esperanzas ante la posibilidad de una solución al problema de Grecia dieron durante un buen rato un empujón a la renta variable en la sesión estadounidense mientras crecían los rumores de los pasos que la eurozona estaba dando al respecto. Estas especulaciones también dieron mayor Fortaleza a la cotización del euro contra el dólar, ya que la divisa europea experimentó la mayor subida frente a la moneda americana en dos meses, lo que le permitió recuperar el suelo de principios de semana. En cualquier caso, el par volvió al nivel inicial una vez que un portavoz alemán aseguraba que los rumores que circulaban entre la comunidad inversora eran “infundados”.
Pero hoy el WSJ publica un artículo en el que asegura que el gobierno germano está considerando un plan junto con el resto de socios europeos mediante el cual se ofrecería a Grecia, y a otros países con problemas, préstamos garantizados en un intento por calmar los temores de los inversores sobre ante una posible situación de impago en un país miembro de la eurozona. Si se confirman estos planes, el euro podría recuperar parte de lo perdido en las últimas semanas.
Durante la jornada de ayer también le tocó sufrir a la libra por los débiles datos de su balanza comercial y la reiteración de la agencia de calificación crediticia Fitch, que aseguraba que el Reino Unido se encontraba entre los países con rating AA más vulnerables. El empujón del euro más tarde también dio bríos a la moneda británica.
En Asia nos enfrentamos a una sesión con apetito por el riesgo, aunque hasta cierto punto ya que las “monedas riego” fueron incapaces de subir mucho. Los datos en Japón fueron importes ya que las peticiones de maquinaria subieron un 20% frente al mes anterior, por encima de las previsiones, lo que permitió un buen dato trimestral.
Los datos de comercio exterior de China también proporcionaron excitación en los mercados. Las exportaciones del gigante asiático crecieron un 21% en enero, con respecto al mismo mes del año. El aumento de las ventas al exterior en diciembre fue de un 17,78%. Sin embargo las importaciones también crecieron y en un porcentaje muy superior: un 85% frente al año anterior aunque los pesimistas se han apresurado a señalar la influencia que pudo tener el calendario –por la celebración del nuevo año lunar en 2009-. La reacción inmediata fue la venta de riesgo, sobre todo al principio –el euro y el dólar australiano perdieron algunas posiciones-, aunque la reacción no ha durado mucho en el tiempo.
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