El último informe de resultados de Apple supuso una sorpresa negativa para los analistas: la firma registró menores beneficios a los esperados, lo que no sorprendería en otras empresas, pero que en su caso son claramente diferentes.
Durante los últimos años, Apple ha realizado la tradición de superar de forma contundente las previsiones y los trimestres anteriores no fueron para nada la excepción. Por ello, los datos de este trimestre sí que fueron llamativos, además de haberse dado en el contexto de la muerte reciente de Steve Jobs, lo que añade incertidumbre a sus perspectivas.
Las acciones de Apple habían marcado nuevos máximos históricos en niveles de 426 dólares en los días previos a la publicación de resultados y en las últimas sesiones acumularon un descenso cercano al 5% al cotizar cerca de los 405 dólares.
La pregunta principal que se hacen muchos inversores a día de hoy es si este descenso de las acciones se debe como consecuencia de los últimos resultados y si representan una oportunidad de compra de cara al medio y largo plazo o si, por el contrario, su trayectoria exitosa está llegando a su fin y resulta conveniente mantenerse alejado de ellas.
Las ventas de la empresa aumentaron un 39% en el último trimestre si se compara con el mismo período del año anterior, un crecimiento que no suele ser habitual en compañías de semejante tamaño. Sin embargo, estuvieron por debajo de lo que esperaban los analistas.
Esto se produjo, especialmente, en las ventas del iPhone que fueron inferiores a lo previsto, con un repunte del 24% en términos anuales pero una caída del 18% frente al mes anterior. Los negocios con el dispositivo móvil de la empresa suponen cerca del 40% del total, por lo que son determinantes en su performance financiera.
Durante la conferencia de prensa, los directivos de Apple indicaron que estas cifras se debieron a que muchos consumidores retrasaron sus compras ya que esperaban el lanzamiento del nuevo modelo: iPhone 4S.
En este sentido, la débil performance del trimestre debería ser simplemente una cuestión transitoria relacionada con el ciclo de vida de los distintos modelos y no suponer un problema permanente en el crecimiento de sus negocios.
Hay que tener en cuenta que las ventas del nuevo modelo desde las pocas semanas que han transcurrido desde su lanzamiento muestran una fuerza extraordinaria y, según varias estadísticas, están batiendo récords y superando a lanzamientos anteriores. Este es un dato que avala lo expresado por sus directivos respecto de la salud del negocio. De hecho, incrementó sus estimados de ganancias para el resto de 2011 en base al alentador comienzo del iPhone 4S.
La industria en la que se mueve Apple es muy dinámica y competitiva, por lo que resulta de vital importancia manejar de cerca su evolución para estar seguro de que los nuevos lanzamientos mantienen su posicionamiento, especialmente tras el fallecimiento de Jobs.
No obstante, si se tiene en consideración la buena evolución en las ventas del nuevo modelo iPhone, el mal sabor de boca de este último trimestre parece ligada a cuestiones transitorias más que a problemas permanentes. Por ello, los descensos en el precio podrían ser una buena oportunidad de compra para inversores pacientes.
Las acciones de Apple cotizan a un ratio precio/ganancias de menos de 12 veces los beneficios netos pronosticados para los próximos doce meses, lo que implica una evaluación bastante moderada. Por esa razón, el precio objetivo de Apple es de 500 dólares para sus acciones, mientras que las órdenes de stop loss se podrían colocar en caso de producirse pérdidas por debajo de los 350 dólares.
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